martes, 24 de noviembre de 2009

Sin escape

Lo intento. Siempre lo intento, pero soy incapaz. Me lo han reprochado mucho, me lo han dicho montones de veces, pero es algo inherente a mí.

Soy incapaz de ignorar a las personas que quiero aunque no lo merezcan o me hagan daño aunque no se den cuenta. A veces, con una simple imagen me vale para sentir esa punzada dolorosa, esa tristeza honda a la que no encuentras explicación. Deseas tanto tener a esa persona cerca, de sentir el candor de su abrazo. No es amor, si no simple cariño no consumado.

Cuando sabes que debes darla por perdida y aun así rezas, mascullas, clamas porque no sea así. Por tener una vez más un pedazo de ella. Tal vez sea egoismo, de ese que te hace querer tener más y más cerca a la persona aunque ella no quiera o no lo sienta, aunque se evada de tí, aunque desaparezca entre la bruma de un mar cableado o en las ondas del espacio. A veces es letra errante en una sopa y otras un sonido que vibra en mi pantalón o en la mesa. Ahí siempre me alegra. Pero cuando veo una imagen.... no se por qué entonces si que el corazón me aqueja de dolores y se siente fuerte la puñalada.

Me pregunto, si alguna vez existirá alguien en esta vida que llegue a preocuparse por mí tanto como yo me preocupo por la gente. Que haga tanto por mí como hago yo por la gente. Si ha habido mujer humana capaz de parir semejante engendro, que lo junte conmigo, que tal vez hagamos buenas migas y salga algo bueno de un mundo putrefacto y nauseabundo.

Menos mal que aun queda flores en el camino.

1 comentario:

pantoufle-bambam dijo...

yo te mando un puñao de abrazos, que con lo grande que eres tu y lo chiquita que soy yo...con uno no te llega ni para el meñique!