jueves, 21 de junio de 2012

Se quedó en aquella bolsa de látex.

Asistir a la muerte de un ser humano no siempre es sencillo y menos cuando aun no ha sido ni concebido. Me sorprendió un poco el motivo y más sabiendo lo que piensa la persona en concreto de la vida, de su vida.

Me parece extrañamente contradictorio que una persona sea feliz con su vida, pese a los problemas y dificultades que se le presentan en el mundo. Que agradezca incluso lo malo que la ha hecho ser como es, y que aun así elija esas mismas palabras para decidir no tener hijos. Por lo malo del mundo...

¿No podría su hijo ser tan feliz como esa persona o incluso más siendo que lo cuidaría tratando de evitar las injusticias que ella sintió de joven? Ayudando al pequeño a entender, a forjarse, a pensar. Dándole cariño y apoyando sus ilusiones y sus ganas de vivir una vida difícil pero que te plantea momentos de una felicidad desbordante. ¿No merece esa oportunidad?  Tal vez debería preguntarle... ya cree un muro en su piel hace tiempo y ahora he labrado un campo de minas entre nosotros. Tan solo puedo ya, hacer guardia con mis prismáticos y señales de humo.


1 comentario:

Saray Pavón dijo...

Muchas veces simplemente es porque no te ves capaz, porque no tiene porqué ser como tú y puede que no tenga esa fuerza de ver lo malo como impulso y no como pie que pisa y hunde. También el no encontrar la persona adecuada, no tener el espacio (habitat), sentir que aún quedan muchas cosas por hacer antes de enredar las manos en un "proyecto" tan complejo como es el dar una vida.

No te debes quedar con las explicaciones que se dan en un momento puntual para hacer tu juicio de valores sobre... Básicamente porque no podemos sintetizar todo eso y, tal vez, no nos guste explayarnos o darle tantas vueltas a una cosa que de momento no ves viable.

Además, si es cierto, que hay gente que no debería dar nunca ese paso. Al menos lo pienso así aunque suene lapidario :P